COMO ABORDAR EL PROBLEMA DE LA DEUDA
PRESUPUESTOS PREVIOS
Partamos del supuesto, totalmente utópico, de lograr el poder político en un país endeudado
con casi 2 billones de euros, como es España.
Y supongamos, aún más utópico, que los demás países fueran neutrales a nuestra acción,
sin intervenir ni efectuar un boicot total por parte de las fuerzas de la finanza internacional.
Por supuesto sería más factible, puestos a suponer, que se logarse el poder en un conjunto
de países.
Otra medida muy importante, y realmente difícil de lograr, sería que los intereses de la
deuda se rebajaran lo más posible, y que las emisiones de dinero por la Banca Central fuera
casi sin intereses. O que el Estado pudiera emitir su propia deuda sin intereses para
sufragar ciertas inversiones que tengan un plan para amortizar esa deuda emitida.
Realmente esos supuestos quitan las ganas de hacer un plan para acabar con la deuda
actualmente, por ser impensables a medio y casi largo plazo, pero sigamos venciendo la
tentación de dejar de hacer planes tan improbables.
¿UN PLAN RAZONABLE?
Primero hay que evitar la demagogia de tratar de ‘eliminar’ la deuda o parte de ella por
decreto, idea muy propia de los demagogos de extrema izquierda que no tienen neuronas
en la cabeza.
La deuda no la tienen diez multimillonarios a los que se les podría arruinar según esa
propuesta descerebrada. La deuda está en poder de millones de personas, fondos de
pensiones, Estados extranjeros, ahorros en fondos y reservas de empresas, etc.
Si un Estado anulase, por ejemplo, un X% de su deuda, aparte de afectar a millones de los
ahorros y pensiones de los ciudadanos, tendría una consecuencia fatal: los certificados de
deuda vencen cada X tiempo, y desde luego nadie querría RENOVAR comprando nueva
deuda, lo que significaría simplemente la quiebra total del Estado y de los ahorros, etc. de la
gente, además de enfrentarse a países extranjeros poseedores de deuda, en fin, sería
además el desastre absoluto del comercio exterior.
La solución razonable es tener un SUPERAVIT anual de las cuentas públicas de un 2 o 3%
del PIB, por ejemplo, en vez de un déficit constante.
Lograr un superávit no es imposible, seguramente exigiría ante todo eliminar enormes
cantidades de dinero público gastado sin control, sacrificios razonables a todo el pueblo,
quizás algo más de impuestos a altas fortunas y sobre todo lograr un paro mínimo (lo que
implica evitar la llegada de invasión inmigratoria y la mayor repatriación posible, junto a
exigir aceptar trabajos ofrecidos a parados si quieren seguir cobrando el paro o ayudas) lo
que elimina enormes cantidades de subvenciones a parados y aumenta los ingresos.
Sea como sea, con un superávit de solo un 2% (frente al déficit actual) sería posible rebajar
en 20 o 30 años la deuda a una cantidad muy razonable. Además al rebajar los intereses a
pagar cada año por la deuda, facilita tener superávit al Estado.
Uno podría creer que este plan no es una locura y que podría intentar aplicarse sin llegar a
grandes cambios, fuera de presuponer lo que se indicó al inicio.
Pero no es así.
Mientras el Estado sea ‘democrático’ con elecciones como las actuales, este plan no es
factible.
En las siguientes elecciones, cuando hayamos logrado bajar algo la deuda con sacrificios, la
oposición presentaría un plan de ‘jaujas’, evitar sacrificios, más dinero para gastar en ‘temas
sociales’, y me temo que ganarían las elecciones, volviendo a subir la deuda y
realizando/prometiendo gastos demagógicos para lograr votos.
Este plan solo puede lograrse eliminando toda posibilidad de volver al endeudamiento sin
control por más votos que obtuviera esa idea. O sea eliminando el sistema democrático
actual por un sistema meritocrático bajo control de normas no votables.
La deuda tiene un origen: el deseo de la finanza de dominar a los Estados. Y un medio para
lograrlo: la demagogia del sistema democrático.
Hay que vencer ambos temas, sabiendo que el esencial es el primero, la acción de la
finanza global internacional.
Comentarios
Publicar un comentario